CHORO N. 1 para flauta_Pepe Gómiz

5 abril 2011

Someto a vuestra consideración el siguiente choro para flauta, que espero alguien interprete. Me he permitido no colocar alteraciones en la armadura. Un saludo.

Podéis escucharlo, interpretado mediante sintetizador desde la partitura, en mi canal de YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=-PlEy8nkX6o


‘EL CONCERTISTA’

5 julio 2010

Quiero retomar la actividad en este blog, que llevo meses olvidado. Lo hago con un asunto de importancia, sobre el que en su momento reflexioné sacando conclusiones, de las que dejo aquí unas pinceladas por si os pueden servir. Transcribo un pequeño cuento que incluyo en mi libro, no publicado, “Estupideces”. Se llama ‘El concertista’, alguien que puedo ser yo mismo, que puede ser cualquiera de vosotros y, en general, todo hijo de vecino que se suba a un escenario. Doy un consejo que no me habéis pedido: ‘Sé tú mismo, sin importar las circunstancias’. Y, si me permitís llegar un poco más lejos, haced vuestro uno de mis epigramas, ese que dice: “Si el público rechaza tu obra, no toques tu obra y cambia de público”. Hasta pronto. En breve subiré más partituras. Gracias a los que me visitáis.

EL CONCERTISTA

Un popular y virtuoso concertista de guitarra llevaba algún tiempo en decadencia. Tras toda una vida cosechando éxitos en el escenario, el antojadizo e imprevisible público, como tantas veces a tantos otros, había empezado a rechazarlo. Ya no interesaba igual que antes. La venta de sus discos había bajado considerablemente. A sus conciertos apenas acudía nadie. Había dejado de gustar.

En un intento desesperado por salvar su carrera tuvo una idea, que decidió poner en práctica en su siguiente actuación. El cartel anunciaba un doble recital: una segunda parte a cargo del popular guitarrista, y una primera parte protagonizada por un completo desconocido, del que se anticipaba en letras bien visibles su extraordinario virtuosismo.

Llegó el día del concierto, que reunió a un gran número de curiosos. La gente se entusiasmó con el nuevo concertista, que tocó con genial maestría. Tras el descanso, al popular virtuoso apenas le dejaron que empezase.
—¡Estás acabado! —le gritaban— ¡Que salga el otro!
Abandonó el escenario, y al poco, entre aplausos, volvió a salir disfrazado, como había hecho en la primera parte.  El resto del concierto fue un completo éxito.

Del popular virtuoso nunca más se supo. A partir de entonces, tocó siempre con disfraz.

Fin

(Estupideces, Pepe Gómiz)


CANCIÓN DE CUNA_Suite Elemental en Re Mayor_guitarra_Pepe Gómiz

1 marzo 2010

Interpretado por mí, pero no en guitarra sino a piano, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=Dmss6TUZyqo


CHORO_Suite Elemental en Re menor_guitarra_Pepe Gómiz

27 febrero 2010

Interpretado mediante sintetizador, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=FjZdUMLI08c


VALS N. 6_(“Vals de la lluvia”)_para guitarra_Pepe Gómiz

27 febrero 2010

En la partitura en sucio de esta pieza tengo apuntado: “Miércoles, 7/12/94 (Día de lluvia)”. Aquella tarde, salí de clase temprano y dispuesto a componer algo cuando llegara a casa.  Recuerdo la lluvia sobre el parabrisas mientras conducía. Sobre la ventana, ya en mi habitación, cuando tocaba. Todo era lluvia aquella tarde. La ciudad húmeda. Gris. Como más inspira. Las musas. El imponente y ruidoso silencio de las musas. Casi cada instante de aquella tarde lo recuerdo. Con una nitidez impropia del tiempo transcurrido. De hito inolvidable.  Con una nitidez que, echando atrás la vista, desconcierta. Asusta. ¿Por qué tú, tarde aquella, entre miles de tardes? ¿Y por qué no te olvido? ¿Es este vals un regalo que me hiciste? ¿Que te hice? ¿Que nos hicieron?… No importa. Donde quiera que estés, tarde de aquel día, sigues conmigo, y este vals sonará siempre en tu memoria y en la mía.

Interpretado mediante sintetizador, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=FYOQ7TD2xzo


JUEGO MUSICAL N. 4 para guitarra_Pepe Gómiz

24 febrero 2010

La serie de piezas titulada ‘Juegos Musicales’, para guitarra, tiene como propósito original deleitar a los niños. Os dejo de momento el ‘Juego Musical N. 4′, muy sencillo, pero agradable al oído y cómodo para el ejecutante.

Interpretado mediante sintetizador, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=ZClt0U6zgmo


LA PIANISTA_Estudio op. 8 para guitarra_Pepe Gómiz

11 febrero 2010

Dando la razón a quienes opinan que mi música es solo arpegios, subo este estudio para guitarra cuyo objetivo es precisamente ensayar esa dificultad. Tengo también montada esta pieza con guitarra y flauta a dúo. Pondré la partitura en otro momento.

(Supongo que no requiere aclararlo, pero, por si acaso, os recuerdo que la barra inclinada con los dos puntos en un compás significa que ese compás es repetición del anterior).

(Finalmente, la indicación “ten” -tenuto-, que figura sobre determinadas notas en esta partitura, no es ni mucho menos rigurosa. Es, más bien, optativa, indicativa de que puede ser interesante matizar o detenerse ligerísimamente en esas notas. Pero eso resulta tan difícil de resolver con acierto que casi sea mejor obviarla).

Interpretado mediante sintetizador, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=tqcugTrgXjM


“ALLA GUAJIRA”_Pepe Gómiz

22 enero 2010

Esta pieza para guitarra admite, no solo ser interpretada por la vía clásica, sino también el aporte de un cajón flamenco marcando compás.

Interpretado mediante sintetizador, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=7FXNJ9usMgE


‘LA ORQUESTA’

14 enero 2010

Los músicos (Fernando Botero)

Irrelevante desde un punto de vista literario, el siguiente relato, incluido en mi libro (no publicado) Estupideces, sí que tiene, en cambio, cierto interés pedagógico, por cuanto nos propone una moraleja archiconocida: la de ‘zapatero a tus zapatos’. En la música, la especialización es una exigencia ineludible. Muy particularmente queda clara esa exigencia dentro de la orquesta, una megaestructura en la que cada operario ha de realizar con escrúpulo su cometido para hacerla sonar, y más particularmente aún en el caso de sus dos principales responsables: director y concertino.

LA ORQUESTA

 

Estaba una orquesta sinfónica en medio de un ensayo, cuando gritó el concertino:
—¡Mal! ¡Mal! ¡Muy mal!
El director paró la orquesta.
—Se refiere a lo mal que lo está haciendo usted, ¿verdad? —preguntó.
—¡Yo, no! ¡Usted! —dijo el concertino muy enfadado— ¡Estamos sonando como si no hubiera director!
El director contestó:
—¡Ojalá sonáramos como si no hubiera concertino!

 

Siguieron con el ensayo, y ciertamente, sonaba desastroso. Breves compases más tarde, era el director quien interrumpía.
—¡Que echen a ese gato! —exigió.
Los músicos reían a carcajadas.
—Ah, no, disculpen, pero si es el señor Menuhin, que ha venido a tocar con nosotros —añadió refiriéndose al concertino.
—No podía negarme —replicó este—, siendo Karajan el director.

 

Continuaron ensayando algo más hasta que, mirándose, ambos sonrieron.
—Aquí tiene su batuta —dijo el director—. Tenía usted razón. No es fácil dirigir.
—Tenga su violín —dijo el concertino—. En efecto, no es fácil tocarlo.
Terminado el experimento, regresaron a sus verdaderas posiciones en la orquesta, que empezó a sonar, ahora sí, maravillosamente.

 

Fin

(Estupideces, Pepe Gómiz)


CHORO N. 9 para guitarra_Pepe Gómiz

11 enero 2010

Aquí os dejo esto, por si a alguien le apetece interpretarlo.

Interpretado mediante sintetizador, lo podéis escuchar aquí:

http://www.youtube.com/watch?v=LwLEiJf5HYw


ENTREVISTA A LAS ZAPATILLAS DE PACO DE LUCÍA

8 enero 2010

Y a modo de lavadientes, para quitarnos el mal sabor de la última entrevista, vaya esta otra.

(Publicado en mi blog antiguo el sábado 6 de junio de 2009 y en el nuevo el lunes 2 de noviembre del mismo año)

“No le llega ni a la altura de las zapatillas” es una frase que usamos con frecuencia, y pocas veces con justicia. Pero, cuando esas zapatillas son las de Paco de Lucía, la frase encierra más verdad que nunca, sea quien sea el que sufre la comparación. Hoy, tengo el honor de entrevistarlas.

- Mis respetos. Y bienvenidas, señoras.

- Bien hallado, joven.

- Antes que nada: ¿Cómo está el maestro?

- Estupendamente. Gracias.

- ¿Y ustedes? ¿Qué tal por ahí arriba?

- Mejor que bien.

- ¡Cómo las envidio!

- Todos los guitarristas de la historia nos envidian.

- Son conscientes de su situación de privilegio, ¿a que sí?

- Lo somos. Pertenecer a un genio es el sueño de cualquier objeto.

- Y, díganme, ¿es amable con ustedes?

- Mucho.

- ¿Y con la guitarra?

- Más. Su trato con la guitarra es especialísimo. Se llevan de maravilla. Se aman, diríamos.

- Es lógico. Yo, en cambio, la tengo encerrada en un armario…

- Sí. Algo hemos leído.

- Me asalta una curiosidad: ¿Camarón o los pies de don Francisco?

- Hombre… ras con ras.

- Bueno. No les quito más tiempo. Mil gracias. Y recuerdos al maestro.

- Serán dados.


ENTREVISTA A LA GUITARRA (1)

7 enero 2010

Os dejo la primera parte de una entrevista por entregas que le voy haciendo a la guitarra. Está encuadrada en la serie ‘Entrevistas irreales’ de mi blog general pepegomiz.blogspot.com (ese que llamo ‘nuevo’ más abajo; el que llamo ‘antiguo’, elblogdepepegomiz.blogspot.com, lo mantengo, aunque vacío). Pido disculpas por el estilo de la entrevista, pero mi relación con la guitarra es muy antigua y, como a veces sucede en estos casos, han empezado a aparecer las faltas de respeto. No obstante, confío en que las cosas se arreglen.

(Publicado en mi blog antiguo el viernes 5 de junio de 2009 y en el nuevo el lunes 2 de noviembre del mismo año)

He esperado mucho tiempo para hacer esta entrevista. Por fin tengo delante a la golfa responsable de mi ruina: la guitarra.

- ¡Qué!

- Eso digo yo: ¡Qué!

- Pues que llevo tocándote 40 años, y no me has dado ni una alegría. ¿Tú ves eso correcto?

- Y a mí qué me cuentas.

- No. Si te parece, se lo contaré al trombón de varas. ¿No te jode?

- Qué tengo yo que ver. Si no has hecho bien las cosas…

- ¿Que yo no he hecho bien las cosas? Pero ¿serás cabrona?

- Oye, a mí no me insultes. Y entérate. Tú no has nacido para tocar la guitarra. No estás dotado como otros. Y nunca serás un virtuoso. ¿Vale?

- ¡Maldita!

- Además, eres un vago, que no trabaja lo suficiente para estar arriba. Y un cobarde, que no tiene huevos de subirse a un escenario. ¿Queda claro? Así que no me eches a mí las culpas, que el único culpable de lo que te está pasando eres tú.

- ¡Mira que te meto en un baúl y no te saco en la vida!

- Es que está ya una muy harta de ser una esclava y que encima la acusen. ¿Tú qué te crees? ¿Que a mí no me duele fracasar? ¿Que no me gustaría ser solo la guitarra de un Paco de Lucía, en vez de caer en manos de perdedores?

- ¡Al puto baúl! ¡Al puto baúl ahora mismo! ¡Miserable!

La arrojé dentro del armario de mi habitación y lo cerré de un portazo. Así me esté muriendo, no pienso sacarla. ¡Que se pudra la muy zorra!

(CONTINUARÁ)


EL CONCIERTO DE JUDAS

5 enero 2010

Joaquín Rodrigo

Aquí os dejo el capítulo XXXII de mi novela (no publicada) ‘Judas, el arquitecto‘. Su protagonista, arquitecto, es además músico. Aprovecho, de paso, para agradecerle al maestro Rodrigo que haya estado entre nosotros.

XXXII

Llamaron de la tienda de música.

—Ya han llegado las partituras que pidió.

Al rato, regresaba Judas a su casa como quien porta un tesoro. Puso sobre la mesa los dos ejemplares del “Concierto de Aranjuez”. Uno, de la partitura completa. Otro, para guitarra y reducción pianística. Estaba componiendo su propio concierto para guitarra y orquesta, y tenía mucho que analizar. Algunos creadores piensan que no es necesario conocer obras ajenas para hacer la suya. Confían plenamente en su capacidad. Creen tener dentro un arsenal de ideas originales, y en ningún modo se arriesgan a dejarse influir por las de otros. Es una postura respetable, que se mueve entre dos extremos. El del necio que, desde la ignorancia supina, espera deslumbrar al mundo con su obra. Y el del genio verdadero. Independiente. Rebelde. Ese genio autodidacta que parece no estudiar nunca, pero que a todos engaña porque, mientras los demás miran, él observa. Y aprende en silencio sin descanso. Era el caso de Judas. A ojos de todos, Judas rehusaba leer antes de escribir. Percibir antes de pensar. Conocer antes de descubrir. Rechazaba toda influencia inmediatamente anterior a la creación propia. Guardaba con celo la virginidad de su talento. Pero solo en apariencia. No obstante, hoy, hacía una excepción. Quizás porque le impresionó aquel epigrama de don Espíritu sobre el adanismo, ese hábito de comenzar una actividad cualquiera como si nadie la hubiera ejercitado nunca, que decía: “Con el adanismo solo necesitarás millones de años para llegar a donde estamos”. Quizás por el éxito mundial del Concierto de Aranjuez, y la curiosidad por descifrar su truco de gran número de magia. Quizás por ahorrar esfuerzo, cansado de trabajar en balde. Quizás por aprender lo que su falta de instrucción académica le venía negando. Quizás porque el siniestro vigilante, encargado de que se cumplan los destinos, así lo quiso. Quizás por la razón que fuese. Los dos ejemplares le aguardaban como cajas de Pandora sin abrir. Y Judas recapacitó sobre la compra.

—«¡Perfecto! Partitura completa, por un lado. Y reducción pianística, por otro. Así podré, suponiendo que componga en piano, ver cómo se pasa a orquesta. Y, suponiendo que componga directamente para orquesta, cómo se reduce para piano. Voy a aprender muchísimo —se dijo satisfecho—. En primer lugar, ¿cuánto dura? Veintiún minutos. Bueno. No es mucho. Seguimos… ¿Cuántos movimientos tiene? Tres. ¡Excelente! Mi concierto, también. ¿Y son? Allegro con spirito. Adagio. ¡Oh! ¡El extraordinario adagio! ¡El adagio universal! ¡El adagio de los adagios! ¡Qué maravilla! Y allegro gentile. Vale. ¿Yo qué tengo? Empiezo también con un allegro…».

Judas hizo una pausa. Al pensar en el allegro, recordó que no le gustaba la estructura de su concierto. Ni siquiera tenía clara todavía esa estructura. Empezó queriendo hacer un homenaje a Bach. Pero decidió luego que sería un homenaje a su ciudad. Al estilo del Concierto de Aranjuez, pero de su ciudad. Y aún dudaba. Como consecuencia, el concierto iba saliendo demasiado barroco para su ciudad. Y demasiado español para Bach. En espera de una resolución tan banal como elegir una corbata, el concierto aguardaba. Ese era el principal problema de Judas. Un ligero titubeo lo paralizaba por completo. Podía retrasar, incluso, años la prosecución de una obra. Sinceramente, daba pena este hombre.

—«… Ya veré después si con spirito, o gentile, o allegro a secas, o lo cambio, y no es un allegro. Ya veré. Sigo con un adagio. ¡Peligroso! Si meto un adagio, tiene que ser, como mínimo, igual de bello que el de Rodrigo. Y eso es difícil, amigo mío…».

El adagio del concierto para guitarra y orquesta de Judas iba bien. Era bonito. Muy bonito. Pero no lo suficiente para Judas. Quería más. Sabía que podía aspirar a más. A hacer el más hermoso adagio de la historia de la música para guitarra. Y no estaba dispuesto a ser feliz hasta conseguirlo. Es decir, no estaba dispuesto a ser feliz. Y, por otro lado, algunos pasajes de ese adagio eran, tal vez, de una complicación excesiva para el ejecutante. Le habían censurado hacía poco que su música exigía abrir mucho las manos. Y le preocupaba desanimar a los guitarristas. La música de Judas era difícil para el intérprete. Rica y compleja. Había que tener muchas ganas para perder el tiempo estudiándola. Y mucho valor para interpretarla. —«No sé qué quieren esos blandengues —decía lamentándose». Tanto se esforzaba, desde entonces, en eliminar las dificultades, que no era él mismo cuando componía. Tampoco lo era cuando proyectaba, por la misma razón. Ni cuando escribía. Ni cuando hablaba… En realidad, puede que Judas no fuera él mismo en ningún momento de su vida.

—«… Además, tengo que suprimir esa parte complicada, cuando las manos parece que vuelan —recordó preocupado—. Si no, se van a espantar, y nadie querrá tocarlo. No sé… En fin. Ya veremos. Y termino con otro allegro. Sí. Puede ser. Con ese estudio tan chulo de la serie “24 Estudios de virtuoso para guitarra”. Eso es. Ese va a ser el tema principal del último movimiento. Lo orquesto, y ya está. De acuerdo. Seguimos. ¿Tonalidades de cada movimiento? El Concierto de Aranjuez. Primer movimiento. Dos sostenidos en la armadura. Puede ser re mayor, o si menor. A ver… sexta en re… ¡Estamos en re mayor! Sin duda. O, al menos, empieza en re mayor. Después veremos si hay cambio de tonalidad, o no. ¿Y yo? ¿Mi primer movimiento? En… —hizo una breve pausa reflexionando— ¡Do sostenido menor! Ya estamos con los follones. Rodrigo, dos sostenidos en la armadura. Yo, cuatro. Otra complicación añadida. ¿Segundo movimiento? ¿Otros dos sostenidos en la armadura? —exclamó con sorpresa— ¡Ah, claro! Está en si menor, que es el tono relativo de re mayor. Bien. Muy bien. Así que él tiene el primer movimiento en un tono, y el segundo, en el tono relativo. ¿Y yo?… ¡Joder! ¡En do mayor! ¡Sin alteraciones! ¡Qué tendrá que ver do sostenido menor con do mayor! O sea, que la tonalidad de mi segundo movimiento surge como por generación espontánea. ¡Fantástico, vamos! ¿Y el tercer movimiento, don Joaquín?… ¿Otros dos sostenidos? ¡Bueno, mira, yo ya estoy cansado! Menos teoría, y vamos a la música».

Se sentó al piano y comenzó a tocar la partitura reducida. Con los primeros acordes, sintió un escalofrío de gratitud. Comprendió que todo esfuerzo queda justificado cuando se trata de inmortalizar la belleza. Le pareció un milagro el solfeo. Las partituras. Poder estar interpretando la obra de alguien que no conocía en persona. Que jamás tuvo delante. —«¿Que compones sin saber música? —le dijo en cierta ocasión una estudiante de violonchelo primeriza, pretenciosa y sin talento— ¡Qué osada es la ignorancia!». Con el tiempo, Judas aprendió por sí mismo. Y, en efecto, auxilia mucho estudiar. Aunque, cuando se tiene talento, no es tan necesario. La verdadera utilidad de saber música, estúpida violonchelista, es vivir momentos como el que estaba viviendo Judas frente al piano con la partitura del maestro Rodrigo. Es que otros Judas de cualquier parte y de cualquier época puedan vivir, mientras dure el mundo, momentos como ese, frente a una partitura de Judas o de quien sea. Para eso sirve. Incluso, para eso te sirve. Para disfrutar la belleza que otros crearon. Supieran, o no supieran, de música. Pero no para crearla. Que no se ilusionen los necios. El talento no admite alternativas. Si acaso, solo ayudas.

(‘Judas, el arquitecto’, Pepe Gómiz)


Qué busco con el blog

4 enero 2010

Mis manos

He abierto este blog en un intento de aclarar mis ideas como músico, pues, por arrogante que parezca, no es lo único que soy, y naturalmente ando liado con las jerarquías y con la atención que he de prestar a cada uno de mis muchos oficios, todos ellos ruinosos, por cierto.  Y, ahora que lo pienso, incluso habrá quien opine que no soy músico, pero eso es otro asunto. De paso, decía, será útil para quien quiera acercarse a mi música y conocer la relación que mantengo con ella, os adelanto que en extremo tormentosa.

Pretendo colgar mis partituras. Vídeos. Puede que audios. Contaré anécdotas. Éxitos. Decepciones. Haré confidencias. Supongo que críticas. Etc. Será, como digo en el encabezamiento, un cuaderno de viaje, una especie de diario del músico que, a veces, tengo la sensación de llevar dentro y que, aún no sé muy bien por qué, voy a hacer público. Espero que, cuando menos a los principiantes, les aproveche. A ellos y a todos los demás que recaléis en esta vuestra casa, mil gracias y bienvenidos.

P. D. ¡Bien! ¡Ya empezamos! Acabo de leer que lo gratis son solo texto y fotos. Para lo demás hay que pagar. Qué vamos a hacerle, nos apañaremos sin vídeos ni audios.


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